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Derechos – deberes humanos: ¿Cuáles son su fundamento y sus caracteristicas?


¿CUÁLES SON LAS CONVENCIONES INTERNACIONALES DE LOS DERECHOS HUMANOS?

He aqui las principales Convenciones internacionales:
  • La Declaración universal de los derechos del hombre, proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948:
    • Juan Pablo II la ha definido “una piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad” (Juan Pablo II, Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a la XXXIV Asamblea General de las Naciones Unidas, n. 2, 2 de octubre de 1979); punto de llegada, y tambien punto de partida;
    • precursor e inspirador de tal Declaración, fue un religioso dominicano, el filósofo y teólogo español Francisco de Vitoria (1483-1546), el cual contribuyó grandemente a la preparación de la Carta de los derechos de los Indios: la cual tenía como finalidad salvaguardar los derechos de las gentes indígenas en ocasión de la conquista del continente Americano;
    • los derechos del hombre, proclamados en la citada Declaración, son expresión de la eminente e inviolable dignidad de cada persona humana, manifestando su vocación única e irreptible, más allá de cualquier diferencia y posible discriminación.
  • La Declaración de los derechos del niño (1959), en la que se proclama que “El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres”;
  • La Declaración sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial (1965), en la que se condena toda teoría y práctica racista y se los Estados se empeñan a luchar contra los prejuicios que conducen a la discriminación racial;
  • El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), en el que entre otras cosas se afirma que “la familia, que es el elemento natural y fundamental de la sociedad”; a esa le debe ser asegurada “la más amplia protección y asistencia posibles, especialmente para su constitución y mientras sea responsable del cuidado y la educación de los hijos a su cargo” (art. 10).



¿CUÁLES SON LOS DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES?

  • En la Declaración universal de los derechos humanos están indicados, en particular, los siguientes:
    Todos los seres humanos nacen libres e iguales (art. 1); tienen derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad (art. 3); ningún individuo podrá ser tenido en estado de esclavitud (art. 4); ni podrá ser sometido a tortura o a tratamiento o a penas crueles e inhumanas (art. 5); cada uno tiene el derecho al reconocimiento de la propia personalidad jurídica (art. 6); todos son iguales de frente a la ley (art. 7); ningún individuo podrá ser arbitrariamente arrestado, detenido o exiliado (art. 9); todo individuo acusado es presumiblemente inocente hasta que no se compruebe su culpa (art. 11); cada uno tiene derecho a la libertad de movimiento y de residencia (art. 13), a una ciudadanía (art. 15); hombres y mujeres tienen iguales derechos en cuanto al matrimonio (art. 16); toda persona tiene derecho a la propiedad personal (art. 17), a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (art. 18), de opinión y de expresión (art. 19), a la seguridad social (art. 20); a participar en el gobierno de su país (art. 21).
  • Juan Pablo II ha enunciado una lista en la encíclica Centesimus annus, donde se afirma que todo ser humano tiene derecho:
    • “a la vida, del que forma parte integrante el derecho del hijo a crecer bajo el corazón de la madre, después de haber sido concebido;
    • a vivir en una familia unida y en un ambiente moral, favorable al desarrollo de la propia personalidad;
    • a madurar la propia inteligencia y la propia libertad a través de la búsqueda y el conocimiento de la verdad;
    • a participar en el trabajo para valorar los bienes de la tierra y recabar del mismo el sustento popio y de los seres queridos;
    • a fundar libremente una familia, a acoger y educar a los hijos, haciendo uso responsable de la propia sexualidad.
    • a la libertad religiosa, la cual es fuente y síntesis de estos derechos” (n. 47), al mismo tiempo que elemento fundante de todas las libertades, criterio último de salvaguardia de las mismas, garantía de auténtico pluralismo y verdadera democracia.



¿CUÁL ES EL ÁMBITO DE LA LIBERTAD RELIGIOSA?

La libertá religiosa va entendida, promovida y defendida “en todas sus dimensiones, incluyendo la de rito, culto, educación, difusión de informaciones, así como la libertad de profesar o elegir una religión. Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe– para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos (…)No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social. (…) El derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria (…) manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente” (Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea genera de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008).



¿CUÁL ES EL FUNDAMENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS?

  • Los derechos humanos no tienen su fundamento:
    • En la sola voluntad de los seres humanos: voluntad que es cambiable en la misma persona y se diferencia de persona a persona. Aún cuando las voluntades humanas encontraran un acuerdo en un terreno común, sobre un estrato ético compartido, ésto resultaría minimal en los contenidos, incierto en sus aplicaciones y débil en sus efectos;
    • en la realidad y en la leyes del Estado: “confiar de manera exclusiva a cada Estado, con sus leyes e instituciones, la responsabilidad última de conjugar las aspiraciones de personas, comunidades y pueblos enteros puede tener a veces consecuencias que excluyen la posibilidad de un orden social respetuoso de la dignidad y los derechos de la persona” (Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea genera de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008);
    • en los poderes públicos: “Cuando se presentan simplemente en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin” (op. cit.).
  • La fuente última de los derechos humanos está en la dignidad trascendente de la persona humana, en cuanto creada a imagen y semejanza de Dios, y por tanto en último término, en Dios su Creador. Si se prescinde de esta sólida base ética, los derechos humanos restan frágiles porque privados de un sólido fondamento.
    La persona de hecho, siendo creada a imagen y semejanza de Dios, es:
    • “la única criatura sobre la tierra a la que Dios ama por sí misma, y a la que llama a compartir su vida divina, en el conocimiento y en el amor (…): no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y las otras personas” (Compendio del CIC, 66);
    • el sujeto, el fondamento y el objetivo de tales derechos;
    • al centro de las instituciones, de las leyes y de las intervenciones de la sociedad.
  • “Estrictamente hablando, estos derechos humanos no son verdades de fe, aunque pueden descubrirse, y de hecho adquieren plena luz, en el mensaje de Cristo que "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre" (Gaudium et spes, 22). Estos derechos reciben una confirmación ulterior desde la fe. Con todo, es evidente que los hombres y las mujeres, viviendo y actuando en el mundo físico como seres espirituales, perciben la presencia penetrante de un logos que les permite distinguir no sólo entre lo verdadero y lo falso, sino también entre el bien y el mal, entre lo mejor y lo peor, entre la justicia y la injusticia” (Benedicto XVI, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, 4 de mayo de 2009).
    “Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos” (Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea genera de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008).



¿QUÉ COSA ES LA LEY NATURAL?

“La ley natural, inscrita por el Creador en el corazón de todo hombre, consiste en una participación de la sabiduría y bondad de Dios, y expresa el sentido moral originario, que permite al hombre discernir el bien y el mal, mediante la razón. La ley natural es universal e inmutable, y pone la base de los deberes y derechos fundamentales de la persona, de la comunidad humana y de la misma ley civil” (Compendio del CIC, 416).
“La ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Esta luz o esta ley Dios la ha donado a la creación y consiste en la participación en su ley eterna, la cual se identifica con Dios mismo. Esta ley se llama natural porque la razón que la promulga es propia de la naturaleza humana. Es universal, se extiende a todos los hombres en cuanto establecida por la razón. En sus preceptos principales, la ley divina y natural está expuesta en el Decálogo e indica las normas primeras y esenciales que regulan la vida moral. Se sustenta en la tendencia y la sumisión a Dios, fuente y juez de todo bien, y en el sentido de igualdad de los seres humanos entre sí. La ley natural expresa la dignidad de la persona y pone la base de sus derechos y de sus deberes fundamentales” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, CDS, 140).
La “ley natural no es más que la participación a ley eterna: “Unde… lex universalis nihil aliud est quam participatio legis aeternae in rationali creatura” (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, Prima Secundae, 91, 2).



¿CUÁLES CARACTERÍSTICAS TIENEN LOS DERECHOS HUMANOS?

Tales derechos son:
  • Universales, porque están presentes en todos los seres humanos, sin excepción alguna de tiempo, de lugar o de sujeto;
  • Inviolables, en cuanto inherentes a la persona humana y a su dignidad y porque sería vano proclamar los derechos, si al mismo tiempo no se realizase todo esfuerzo para que sea debidamente asegurado su respeto por parte de todos, en todas partes y con referencia a quien sea;
  • Inalienables, porque nadie puede privar legítimamente de estos derechos a uno sólo de sus semejantes, sea quien sea, porque sería ir contra su propia naturaleza” (CDS, 153).
  • Indivisibles: dichos derechos son una cosa sola, como un único derecho, “simul stabunt, simul cadent”; cada uno refleja los otros, es complementario e insustituible. “Son un conjunto unitario, orientado decididamente a la promoción de cada uno de los aspectos del bien de la persona y de la sociedad. (…) La promoción integral de todas las categorías de los derechos humanos es la verdadera garantía del pleno respeto por cada uno de los derechos” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1999, n. 3).



¿LOS DERECHOS HUMANOS VAN UNIDOS A LA JUSTICIA?

Ciertamente. “Puesto que los derechos y los consiguientes deberes provienen naturalmente de la interacción humana, es fácil olvidar que son el fruto de un sentido común de la justicia, basado principalmente sobre la solidaridad entre los miembros de la sociedad y, por tanto, válidos para todos los tiempos y todos los pueblos. Esta intuición fue expresada ya muy pronto, en el siglo V, por Agustín de Hipona, uno de los maestros de nuestra herencia intelectual. Decía que la máxima no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti “en modo alguno puede variar, por mucha que sea la diversidad de las naciones” (De doctrina christiana, III, 14). Por tanto, los derechos humanos han de ser respetados como expresión de justicia, y no simplemente porque pueden hacerse respetar mediante la voluntad de los legisladores” (Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea genera de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008).



¿CUÁLES RELACIONES EXISTEN ENTRE DERECHOS Y DEBERES?

  • Existe una profunda correlación, una recíproca complementariedad, una correlativa responsabilidad entre derechos y deberes.
    Derechos y deberes están indisolublemente unidos, en primer lugar en la persona humana que es el sujeto titular de los mismos. Tal unión presenta también una dimensión social: “En la sociedad humana, a un determinado derecho natural de cada hombre corresponda en los demás el deber de reconocerlo y respetarlo. (…) Por tanto, quienes, al reivindicar sus derechos, olvidan por completo sus deberes o no les dan la importancia debida, se asemejan a los que derriban con una mano lo que con la otra construyen” (Beato Juan XXIII, Pacem in terris, 30).
  • Es necesario por tanto:
    • Insistir adecuadamente sobre los deberes, que derivan de los mismos derechos. En realidad, es el deber el que establece cómo los derechos deben contenerse, para que no se transformen en arbitrio. El límite para el derecho viene del deber. “El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes”, afirmaba Gandhi;
    • pasar de una época en la cual se tiende a privilegiar los derechos a una nueva fase histórica en la cual se tengan con la debida cuenta también los deberes;
    • evitar de camuflar como derechos las propias o ajenas pretensiones egoístas y subjetivas, como también de inventarse artificialmente un deber como motivación de un nuevo derecho: esto crearía una babel de derechos, la cual al final se traduce en un prevaler casi exclusivo del derecho del más fuerte.



¿EXISTEN LOS DERECHOS DE LAS NACIONES?

“Los derechos de las Naciones no son sino los derechos humanos considerados a este específico nivel de la vida comunitaria. La Nación tiene un derecho fundamental a la existencia; a la propia lengua y cultura, mediante las cuales un pueblo expresa y promueve su soberanía espiritual; a modelar su vida según las propias tradiciones, excluyendo, naturalmente, toda violación de los derechos humanos fundamentales y, en particular, la opresión de las minorías; a construir el propio futuro proporcionando a las generaciones más jóvenes una educación adecuada. El orden internacional exige un equilibrio entre particularidad y universalidad, a cuya realización están llamadas todas las Naciones, para las cuales el primer deber sigue siendo el de vivir en paz, respeto y solidaridad con las demás Naciones” (CDS, 157).



¿EXISTE UNA DISTANCIA ENTRE LA LETRA Y EL ESPÍRITU EN LOS DERECHOS HUMANOS?

Existe, lamentablemente, una distancia entre la letra y el espíritu de los derechos del hombre, a los cuales es tributado con frecuencia un respeto puramente formal. Existe de hecho una fuerte contradicción entre la solemne proclamación de los derechos del hombre y su actuación, aplicación práctica. Todos pueden comprobar que existe una dolorosa realidad de violación, de toto tipo y en numerosísimos lugares.



¿A QUIÉN LE CORRESPONDE DEFENDER Y PROMOVER TALES DERECHOS?

“Todo Estado tiene el deber primario de proteger a la propia población de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, como también de las consecuencias de las crisis humanitarias, ya sean provocadas por la naturaleza o por el hombre. Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales. La acción de la comunidad internacional y de sus instituciones, dando por sentado el respeto de los principios que están a la base del orden internacional, no tiene por qué ser interpretada nunca como una imposición injustificada y una limitación de soberanía. Al contrario, es la indiferencia o la falta de intervención lo que causa un daño real. (…) La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más eficaz para extirpar las desigualdades entre Países y grupos sociales, así como para aumentar la seguridad” (Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea genera de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008).



¿CUÁL ES LA TAREA DE LA IGLESIA EN RELACIÓN CON LOS DERECHOS HUMANOS?

  • La Iglesia, en su misión que es y será siempre de naturaleza religiosa:
    • incluye la defensa y la promoción de los derechos fundamentales del hombre;
    • “reconoce y estima en mucho el dinamismo de la época actual, que está promoviendo por todas partes tales derechos” (GS, 41);
    • se compromete a respetar dentro de sí misma la justicia y los derechos del hombre;
    • anuncia el fundamento cristiano de los derechos del hombre;
    • denuncia las violaciones de tales derechos;
    • confía sobretodo en la ayuda del Señor y de Su Espíritu, en la promoción de tales derechos;
    • está abierta a la colaboración con todas las religiones, con los hombres de toda raza y cultura, con todos los organismos, gobernativos y no gobernativos, a nivel nacional e internacional, empeñados en la promoción y defensa de tales derechos.
  • “Promover la justicia y la paz, penetrar con la luz y el fermento del evangelio todos los campos de la existencia social, ha sido siempre un constante empeño de la Iglesia en nombre del mandato que ella ha recibido del Señor” (Pablo VI, Motu Proprio Iustitiam et Pacem, 1976).
    Aunque “se ha recorrido un largo camino, queda aún un largo tramo por completar”, porque “cientos de millones de hermanos y hermanas nuestros ven cómo están amenazados sus derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad; no siempre se respeta la igualdad entre todos ni la dignidad de cada uno, mientras que se alzan nuevas barreras por motivos relacionados con la raza, la religión, las opiniones políticas u otras convicciones” (Benedicto XVI, Discurso en el 60° anniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, 10 de diciembre de 2008).


El Primicerio
de la Basílica de los Santos Ambrosio y Carlos en roma
Monsignor Raffaello Martinelli

NB: Para profundizar el argumento, se lean los siguientes documentos pontificios:
  • Beato Juan XXIII , Carta Encíclica Pacem in terris, 1963;
  • Pabli VI:
    • Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, 4 de octubre de 1965
    • Mensaje a la Conferencia Internacional sobre los derechos del hombre, 15 de abril de 1968
    • Carta Apostólica Octogesima adveniens, 1971;
  • Concilio Vaticano ii
    • Constitución Pastoral Gaudium et Spes
    • Declaración Dignitatis humanae;
  • Juan Pablo II:
    • Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas:
      • 2 de octubre de 1979
      • 5 de octubre de 1995
    • Sollicitudo rei socialis, 1988;
    • Centesimus annus, 1991;
    • Veritatis splendor, 1993;
    • Evangelium vitae, 1995;
  • Catecismo De La Iglesia Católica, nn. 337-361; 2104-2109; Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 62-68; 444;
  • Pontificio Consejo Para La Justicia Y La Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia (CDS), 2004;
  • Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, 18 de abril de 2008.